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Input comprensible: cuándo empezar a hablar

Qué es el input comprensible de Krashen, dónde se queda corto el vídeo y cómo unos juegos con personajes que gesticulan te dejan usar ese input antes de hablar.

Si aprendes inglés con input comprensible, seguramente ya tienes tu rutina. Puede que sea una hora de vídeos para estudiantes cada día, una serie con subtítulos en inglés por la noche o podcasts en el trayecto al trabajo. Y es probable que ya te hayas topado con la pregunta que tarde o temprano se hace todo el que sigue este método: cuándo se supone que hay que empezar a hablar. Existe un tipo de input que queda a medio camino entre mirar y hablar, y puedes probarlo sin haber resuelto esa pregunta.

Qué es el input comprensible

La idea viene del lingüista Stephen Krashen, que formuló lo que llamó la hipótesis del input entre finales de los años setenta y los ochenta. Según Krashen, adquirimos un idioma cuando entendemos mensajes en ese idioma. Estudiar reglas te sirve para vigilar y corregir lo que dices, pero la adquisición en sí ocurre cuando entiendes algo que está un poco por encima de lo que podrías producir tú solo. Él lo escribió como i+1: la “i” es tu nivel actual y el “+1” es ese trocito que queda justo por encima.

Lo que está por encima de tu nivel lo entiendes gracias al contexto. Conoces la situación, ves lo que pasa, y las palabras que ya sabes te llevan por encima de las que no. Una madre que levanta un vaso y pregunta “do you want some water?” no necesita explicar qué significa water.

En cuanto a la investigación, la hipótesis del input tuvo muchísima influencia y todavía se discute. Casi nadie niega que hace falta mucho input entendido. Lo que sí está en disputa son las afirmaciones fuertes, como que el input basta por sí solo o que hablar apenas aporta a la adquisición. Las respuestas más citadas son la hipótesis del output de Merrill Swain y la hipótesis de la interacción de Michael Long, que sostienen que producir lengua y negociar el significado con otra persona también ayudan. Proyectos como Dreaming Spanish, un canal para quien aprende español, o Refold, una guía de método que se aplica a cualquier idioma, se apoyan en el lado del input de ese debate, y mucha gente ha llegado a entender muy bien un idioma con ellos.

Lo que le falta al vídeo

El vídeo es un input muy bueno. Un buen vídeo de input comprensible usa dibujos, gestos y a alguien que habla claro y con paciencia para que puedas seguirlo, y en inglés hay horas y horas de material de todos los niveles. Su único límite viene del propio formato. El vídeo no sabe que estás ahí, así que sigue al mismo ritmo entiendas o no, y nada de lo que hagas cambia lo que pasa después.

Para la adquisición en sentido estricto, puede que eso importe menos de lo que parece. Donde se nota es en la atención. Es fácil ver algo a medias, y cuesta saber si de verdad entendiste una frase o solo captaste la idea general, porque no hay nada que dependa de la diferencia. En una conversación, lo que entiendes se ve en lo que haces a continuación. Das lo que te pidieron, giras en la esquina correcta o te ríes cuando toca.

Input sobre el que tienes que actuar

Con esa idea hicimos los juegos de mossyrune. Son juegos en 3D que funcionan en el navegador. Te mueves por un lugar pequeño, los personajes te hablan en el idioma que estás aprendiendo y lo que pasa después depende de si los entendiste.

Los personajes se entienden por los mismos motivos que un buen vídeo de input comprensible. En nivel principiante usan frases sencillas y hablan más despacio, un poco por encima de tu nivel. Gesticulan, cambian de expresión y enseñan objetos, así que el panadero tiene el pan en la mano cuando dice “bread” y el guardia niega con la cabeza cuando quiere decir que no. El propio lugar también ayuda a entender. Si estás en una celda y un mercader nervioso te susurra un precio, sabes más o menos de qué va la cosa antes de haber descifrado una sola palabra.

Solo que aquí lo que entiendes tiene consecuencias. En La mazmorra estás encerrado con un viejo prisionero, ese mercader, un fantasma muy teatral y un guardia aburrido, y salir depende de lo que te cuenten. En Desarma la bomba tienes que encontrar una bomba antes de que explote, y para llegar tienes que entender la reunión con el comandante, el soplo de un informante y el código de desactivación que te saca un profesor. Una puerta sigue cerrada, o un temporizador sigue corriendo, hasta que el mensaje te ha llegado. Puedes volver a escuchar cualquier frase, controlar el ritmo y guardar frases en tus notas para repasarlas más tarde.

Si lo que estudias es inglés, en la página para practicar inglés hablando se explica con más detalle cómo funciona.

¿Cuándo empezar a hablar?

En las comunidades de input esto se discute desde hace años. Hay quien habla desde la primera semana. Otros, siguiendo versiones más estrictas del método, esperan cientos de horas o más, hasta que el idioma empieza a salir solo. En los dos grupos hay gente que ha llegado a un nivel muy bueno.

Para jugar no hace falta decidirlo. En los niveles principiante e intermedio puedes contestar en español, y el personaje te entiende y te responde en inglés. A esto se le llama a veces crosstalk, y hay una explicación más larga aquí. Así puedes jugar desde el primer día sin decir ni una palabra en inglés. Lo que dices tú solo sirve para guiar la conversación, y todo el input sale del personaje.

Cuando te apetezca probar con una palabra o una frase, puedes hacerlo. La IA valora lo que querías decir y no las palabras exactas, así que un intento torpe que se entiende cuenta, y en principiante el personaje lo reformula: dice bien lo que querías decir y sigue adelante. No vas a recibir una lista de correcciones ni una nota de gramática. Tampoco hay nada que te obligue a dar el paso, y puedes volver al español cuando quieras.

Dónde encaja en una rutina de input

Piensa en los juegos como una fuente más, al lado de lo que ya haces. Una partida es interactiva y bastante intensa. Casi nadie aguanta horas seguidas como con los vídeos, y tampoco tiene por qué. La mayoría de tus horas van a seguir saliendo del vídeo, porque hay muchísimo y cabe en cualquier hueco del día.

Los juegos sirven para comprobar cómo vas y para cambiar de ritmo. Después de una temporada solo viendo vídeos, viene bien estar en un sitio donde entender tiene consecuencias y ver qué es lo que de verdad te llega. Hay quien juega un par de veces por semana. Otros vuelven cuando se han estancado y los vídeos ya se les mezclan unos con otros. También es una forma suave de acercarte a hablar, si en algún momento decides que te apetece.

Puedes jugar en inglés, francés, portugués, italiano, alemán, japonés, chino, coreano y otros idiomas, y hay más juegos en camino. Funciona en cualquier navegador moderno, también en el móvil. Con una cuenta gratuita tienes créditos para una partida completa, y después puedes elegir un plan mensual o un paquete de créditos que no caduca.

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